Estamos llegando a la recta final de cara a las PASO de este
2015. Es normal que distintos actores, sectores, dirigentes, organizaciones,
intelectuales, contrabandistas ideológicos y hasta operadores cibernéticos,
intenten argumentar desde sus intereses particulares cual candidato o cuales
candidatos son los más adecuados para dar las batallas electorales que se
vienen.
Primero la patria, después el movimiento y por últimos los
hombres, resulta un principio axiológico y hasta ontológico podríamos decir,
para todos los que aportamos a la construcción de los análisis y posturas que
se blanden en este blog. Entonces sigamos con nuestro granito frente a todas
estas operaciones.
Bienvenida la disputa, la reflexión, los posicionamientos, la
lucha política y de posiciones dentro del PJ-Frente Para la Victoria, si la
dinámica y la vida de nuestro movimiento no la protagonizamos nosotros, los
compañeros de todos los rincones de la patria, no la va a canalizar nadie,
mucho menos los enemigos permanentes y en constante acecho frente al legado, la
historia, las conquistas y los desafíos de nuestro pueblo.
Si el candidato es el proyecto, perder no es una opción
Cada uno de los que formamos parte del inmenso edificio que
es el PJ-FPV hemos tenido más o menos 12 años para resolver problemas de
identidad, de intereses, de convicciones; y arrancamos diciendo esto para que
nadie se haga el distraído o el asombrado cuando decimos que perder no es una
opción. Porque si la patria es el otro, hay que convencer al otro de que nos
vote, y justamente el otro nos va a votar siempre y cuando representemos
mayorías y tengamos potencia electoral.
La única verdad es la realidad, y la realidad es que este
2015 se pone en juego más de una generación de argentinos su futuro; entonces el
proyecto, la patria, el futuro de felicidad y grandeza de nuestro pueblo, es
quien juega las elecciones y es en este marco político e histórico, que debemos
saber estar a la altura de los acontecimientos. Siempre van a estar los que se
conforman con poder llegar cada noche a su casa y lograr conciliar su sueño
sabiendo que su consciencia pequeño burguesa no ha puesto en duda sus principios individuales,
pero esos dirigentes y hasta compañeros, siempre van a ser parte de la
antología del llanto, pero nunca de la historia viva de la conciencia
colectiva, de la unidad de origen y destino, que no es otra cosas que la vida
misma de nuestro pueblo.
Entonces si la historia, la patria, el proyecto político más
importante desde la conducción de Evita y el General es lo que está en juego,
vale todo menos dejarlo morir sin defenderlo hasta el último suspiro de cada
uno de nosotros.
Quien Polariza?
Entre la teoría y la política siempre media lo ideológico,
entonces cualquier error o desviación teórica o política a la hora del accionar
político, resulta siempre un problema ideológico. No saber diferenciar la
impronta y la importancia que han tenido los liderazgos de Néstor y de Cristina
en el surgimiento y la recuperación del peronismo como proyecto nacional, suele
representar un problema de contenido ideológico y hasta casi de clase por parte
de quienes hoy se animan a agitar posiciones puristas o maximalistas de tipo
kantiana como una salida del dilema electoral al que nos enfrentamos. Para el
resto de nosotros, simples mortales pero hijos de la tradición nacional y
popular, es una obviedad comprender la polarización política que siempre
generan los líderes populares y sus proyectos en la historia argentina y
latinoamericana como también es una obviedad saber que la continuidad de dichos
procesos históricos por fuera de sus líderes es por lo menos traumática, por no
decir catastrófica.
A su vez, y como dato histórico único, Cristina y su liderazgo político como
conductora del movimiento nacional, son una variable innegable a tener en
cuenta durante y después del proceso electoral de este año. Junto a este dato
que no resulta solo de color y sabiendo que el único heredero siempre será el
pueblo mismo, no nos dejamos caer en la tentación ni en falsos alarmismos.
De todo esto resulta como indiscutible que luego de 12 años
de kichnerismo y 70 años de peronismo y con Cristina como conductora natural
del proceso político actual, que sea el propio proyecto político encarnado en
el brazo electoral del PJ-FPV el que por contenido y realidad histórica sea el
que polarice finalmente frente a la sociedad y las alternativa electorales
opositoras. Y es sobre este piso electoral desde donde se abre la oportunidad
contundente de un triunfo electoral y salvaguardar la continuidad del rumbo
inaugurado el 25 de mayo del 2003.
La victoria se planifica, se ejecuta y se explota
Si perder no es una opción y el candidato es el proyecto y su
construcción colectiva de destino, debemos dejar en claro la cuestión de las
candidaturas. No son momentos donde se deban imponer ni la lógica del culto al
líder ni mucho menos el ombliguismo del kichnerometro, ya conocemos los
resultados de estos errores políticos desde el año 55 a la fecha.
Cristina a fuerza de pura política y gestión ha conseguido
acompañamiento regional e internacional frente a la embestida de los buitres
internos y externos, ha conseguido desacelerar la corrida inflacionaria contra
el poder adquisitivo de los trabajadores, se estabilizaron las variables
macroeconómicas y se han instrumentado una batería de políticas sociales como
piso de derechos y fortalecedoras del consumo interno, es decir, ha sabido
construir un piso altísimo como espacio político y en términos electorales.
Este dato es fundamental para pensar cualquier proyección final del calendario
electoral y las candidaturas, ya que tanto Néstor como Cristina, fueron a su vez los mentores de las PASO como
herramienta de empoderamiento del pueblo para que decida de forma participativa
a los mejores de los nuestros para la disputa y la victoria popular en las
urnas.
A contramano de algunos agoreros de la desgracia miope de las
fraseologías que se animan a decir por debajo y con voz suave que prefieren
perder con lo propio que ganar con contradicciones, tenemos el mejor instrumento político posible
para dirimir a nuestros candidatos, tenemos la conducción estratégica más
importante desde Perón y Evita, con la gestión de gobierno más exitosa desde el
año 55.
Unidad en las bases, organización en la lucha
Es difícil cerrar el análisis sin hacer un llamado a la
serenidad de la militancia, a que no nos dejemos correr por fatalismos ni
contradicciones secundarias, que los límites de las internas que tengamos sean
los del compañerismo y el objetivo de organizar para vencer, que sepamos no ir
mas allá de la discusión acalorada habitual entre compañeros, que no generemos
ni permitamos que se generen rupturas donde la búsqueda de escenarios de no
acompañar al que gane sean válidos ni aceptables. Los que no aceptaran nunca el
resultado interno de las PASO los conocemos bien y sabemos que son
inconducibles, pero es tarea del resto que pone por delante la necesidad
imperiosa de ganar y garantizar la victoria popular en las urnas saber estar a
la altura de la historia y no retroceder ni para toma fuerza.
No es momento de pelearse por las achuras en la puerta del
matadero, es momento de construir mayorías electorales, ejecutar políticas claras
de organización política para el triunfo y saber aceptar que lo mejor es
enemigo de lo bueno y que los pueblos nunca se equivocan.
El Mariscal
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