lunes, 5 de octubre de 2015

Octubre, Cipayos y la Internacional Justicialista



70 años sublevando la patria

“La derrota de un proyecto de país liberado, con justicia social con soberanía política y con independencia económica se va a ir revirtiendo en la medida en que seamos capaces de construir desde nosotros mismo ese mundo solidario, más justo, más fraterno, más igualitario que soñamos y por el que luchamos”
Cacho el Kadri


El 17 de Octubre emerge como un punto de quiebre en la historia, donde el tiempo largo en el que transcurría la vida misma de nuestro país al decir del historiador Braudel, evidencia un cambio o revolución en las estructuras sociales económicas y políticas que le daban forma y sentido; a partir de ese día nuestra patria, nuestro pueblo y nuestro destino cambiaron para siempre.
Croqueta Ivancich escribió un libro llamado “Escritos Peronistas” (el cual se recomienda como lectura obligatoria y punto de inflexión a la hora de pensar la construcción teórica del Peronismo) donde define a la Revolución Justicialista como la Tercera que vive Occidente (además de la Francesa y la Bolchevique) y la de mayor impacto en pos de las mayorías sociales. Scalabrini Ortiz con su definición del subsuelo de la patria sublevado y Hernández Arregui definiendo como el punto máximo de conciencia de la clase trabajadora a aquella jornada, nos terminan de dibujar los límites precisos de donde nacen las banderas de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
El Peronismo, su historia, su doctrina y banderas históricas, han marcado los últimos 70 años de la vida Argentina, con aciertos y errores, con dirigentes que entregaron su vida por la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria, y con dirigentes que intentaron vender y entregar al saqueo extranjero no solo al país sino al movimiento nacional; y arrancamos nuestras palabras citando a Cacho el Kadri justamente porque desde la derrota es desde donde veníamos los peronistas hasta que llego mayo del año 2003 y recuperamos nuestras banderas, nuestra doctrina y una conducción estratégica que sintetizo de manera excepcional Néstor desde que asumió la jefatura de Estado y del Movimiento Nacional Justicialista.
12 años después, podemos ver, sentir, experimentar a lo largo y a lo ancho del país, que el peronismo no solo revivió de sus cenizas, sino que ha adquirido una nueva impronta que lo ha fortalecido de manera fenomenal y que lo ha rejuvenecido, dándole un contenido hijo de la época emancipatoria que ha sabido vivir la parte sur de nuestro continente. Patria Grande, Justicia Social, Integración Regional, hermandad de los pueblos, anti imperialismo, las ideas y los discursos del peronismo actual, del campo nacional popular y democrático, dialogan de memoria con los momentos más fuertes de protagonismo social y político que ha vivido el país y la región en los últimos 70 años.
La historia es nuestra y la hacen los pueblos decía Salvador Allende, a 70 años del nacimiento del movimiento político más grande de Occidente, quienes nos sentimos parte, quienes se nos eriza la piel cada vez que escuchamos los discursos de Evita y el General, quienes encontramos en Néstor y Cristina los herederos genuinos del liderazgo estratégico y el trasvasamiento generacional que supo construirse hacia dentro del movimiento,  quienes vamos a sostener siempre que el bastón de mariscal y los principios de la Doctrina son parte de la vida misma de la militancia, tenemos que saber conmemorar a nuestros compañeros caídos, mártires y héroes, redoblando el compromiso y dejando todo en la cancha, porque nosotros no vinimos al mundo a ser testigos ni testimoniales de nada, venimos a ser los intérpretes y artífices de los deseos y esperanzas de los más humildes, de los trabajadores, de los que anhelan un futuro próspero y un poco más feliz todos los días, porque al fin y al cabo, las revoluciones se hacen con los hombres y mujeres de hoy, y el que murió peleando vive en cada compañero.

Frente Opositor, Partido Judicial y ParaPolítica



 “En ocasiones, el ataque de un político fue tan brutal que su adversario se aniquiló psicológicamente, e incluso llegó al suicidio” Duran Barba

El teórico del sistema mundo capitalista, Immanuel Wallerstein, en su obra “Sistema Moderno Mundial” nos brinda un par de herramientas teóricas imprescindibles para pensar el comportamiento político opositor argentino y de la región. El definía que el despliegue de la economía mundo capitalista europea conquistando los mares no solo permitió que se expanda en términos geográficos sino que permitió que el eje dinámico fundamental del mismo pueda irse corriendo en el tiempo hasta llegar a los resultados de países centrales que hoy hegemonizan el poder económico mundial. En su interior, la economía mundial, establece una división internacional del trabajo, que se sostiene y se profundiza de manera permanente en una división internacional de la ciencia, el conocimiento y la tecnología. Ahora bien, las ideas dominantes, la ideología dominante, la cultura y sus herramientas teóricas, tienden a hegemonizar de manera geopolítica la cosmovisión de las elites políticas de derecha, conservadoras y liberales no solo de los países dominantes, sino que nuestras elites oligárquicas comparten y reproducen a escala local este proceso de homogeneización de la manera de ver el mundo.
Entonces a nivel internacional la derecha y el establishment en los últimos 30 años han consolidado, desde lo económico el consenso de Washington   y la supremacía del capital financiero y especulativo como ejes rectores; desde lo cultural, individualismo a ultranza y consumismo idiota como objetivos de su visión de  dopados culturales; y desde lo político, una mezcla de la doctrina de seguridad nacional, fronteras ideológicas, guerra anti subversiva y preventiva, culminando en una doctrina mundial del miedo y el terrorismo como herramientas de disciplinamiento social y colectivo que vamos a llamar “Parapolitica”, que atraviesa no solo a las elites políticas sino también a las fuerzas de seguridad en general de los países. Existe el ultimo bastión que resguarda el ordenamiento jurídico de todo este despliegue, que es la cooptación lisa y llana de los poderes judiciales como últimos resortes de defensa del conjunto de la estrategia de dominación y saqueo mundial.
Toda esta explicación sirve para comprender de manera más aguda el accionar de la oposición política en nuestro país y la región; ya que con la llegada del siglo XXI y el conjunto de gobiernos nacionales populares y democráticos en todas sus variantes en Latinoamérica, su capacidad de acceder al poder por vías democráticas ha resultado nula o efímera. Comenzaron reteniendo solamente las principales ciudades de cada país, las capitales políticas o económicas, pero perdieron poder de influencia a lo largo y ancho de sus geografías políticas; han hostigado a nuestros gobiernos mediante golpes económicos, corridas bancarias, lock outs patronales y policiales, buscando siempre la desestabilización. Con sus recursos internos y externos, han vivido estos últimos 12 o 15 años en la marginalidad y los límites de la democracia misma, ya que cada vez más sus intereses y objetivos entran en contradicción con esta forma de reglar y administrar el poder político en nuestras sociedades. Esto ha generado que en los últimos años, nuestra derecha y la derecha latinoamericana, hayan compartido 3 puntos centrales en la estrategia global contra los gobiernos progresistas de nuestra región, primero la judicialización y mediatización de la disputa política, ya que han perdido su capacidad representativa en la disputa electoral; segundo la caprilizacion de frentes opositores, ya que arman alquimias electorales donde el solo objetivo de derrocar a los oficialismos es lo que los une, dejando de lado todo tipo de valores o identidades políticas que los diferenciaban; y por último, el tercer aspecto, han desarrollado de manera activa los métodos de la Parapolitica, mediante lock outs patronales, fomentando y financiando levantamientos militares y policiales, desconociendo resultados electorales adversos y desestabilizando regiones o municipios mediante acciones de tipo directo como quema de urnas, violencia organizada previa y pos actos eleccionarios, y un sinfín de métodos anti democráticos que solo buscan esmerilar y debilitar a las democracias del país y la región.
Arrancamos esta parte del análisis con la frase del principal operador de la derecha argentina, más allá del macrismo, Duran Barba, porque devela el objetivo último de sus acciones, que no es otra que el exterminio, físico si es posible, de la opción política que representa el PJ FPV en nuestro país y las coaliciones electorales y políticas progresistas de la región.

Tierra, Techo y Trabajo



Los fenómenos populares siempre son contradictorios, profundos, inteligibles para aquellos que profesan el purismo de las cosas a la hora de enfrentar un mundo cambiante. La realidad opina decía Perón, que no significa otra cosa que no todo es voluntarismo ni todo es azar. La virtud y la fortuna jugaron en la misma dirección nos darían a entender los primeros pasos de Francisco como autoridad máxima de una institución con más de 2000 años de historia.  Y si bien creo que hay que diferenciar lo que es hacer política papal en nuestro país de lo que verdaderamente significa y cómo impacta de manera concreta su figura en el tablero político nacional, la única verdad es la realidad, y la consigna Tierra Techo y Trabajo resuena en el mundo, y eso no es poco.
Sus primeros pasos en el Vaticano, sus declaraciones, sus intervenciones en los principales conflictos geopolíticos que vive el mundo hoy, ni hablar de su intervención en lo de Cuba y el bloqueo, sus mensajes cuando piso Latinoamérica y sus últimas palabras en la ONU, ponen en pie y abre a la participación de nuestros países, a una espacio internacional donde se pueda respirar un poco de universalismo humanista de manera más concreta.  No es casualidad que la derecha Israelí haya bombardeado palestina a poco tiempo de su visita ni que los buitres mundiales del Tea Party lo acusen de comunista, ya que sus acciones y discursos contra la cultura del descarte y el poder del dinero, apuntan al corazón mismo de la cultura y la ideología dominante de las elites mundiales. Los cambios de época y las épocas de cambio, hay que saber diferenciarlas, para que no nos agarren con la guardia baja ni lamentemos después el no haber aprovechado al máximo las fisuras que de manera inesperada muchas veces la historia nos brinda para que nuestras utopías y proyectos políticos puedan afianzarse en la vida misma de nuestros pueblos.

El Mariscal


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