“Mi único heredero es el Pueblo”
Juan Domingo Perón
“Cada lucha debe empezar de nuevo,
separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las
lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos
dueños son los dueños de todas las otras cosas”
Rodolfo Walsh
“Somos Peronistas, nos dicen Kichneristas
para bajarnos el precio”
Néstor Carlos Kirchner
Podemos arrancar postulando que lo que
media entre la teoría y la práctica siempre resultar ser la ideología; entonces
siempre un problema practico o teórico en política deviene en uno ideológico.
Hecha esta aclaración vamos a un tema que parece un deporte snob entre ciertos
intelectuales del palo y de la vereda de enfrente, el debate
peronismo-kichnerismo.
Los compañeros que de buena fe entran en
este debate siempre hacen pie en la política de DDHH, la ampliación de derechos
y su puesta en valor y vanguardia con respecto a minorías realmente existentes,
y profundizan en su carácter novedoso y su potencial capacidad de transgredir
los limites de manera casi permanente. Esto ultimo siempre es lo que termina
como definiendo al kichnerismo como un nuevo fenómeno político que tensiona
permanentemente con la “pesada herencia” y la tradición peronista.
Los traficantes de odio (como los llama
Dolina) y sus esbirros pseudo intelectuales como el ex y arrepentido
kichnerista Rodríguez y su mentor el borracho Carrasco, ahora operan
escribiendo con dos objetivos, desperonizar al kichnerismo como si ellos fueran
la reserva moral y los guardianes de la ortodoxia doctrinaria por un lado y por
el otro buscan delimitar a la experiencia de estos últimos años a un tibio
ensayo socialdemócrata que nunca pudo superar sus promesas debido al supuesto
GEN clasemediero que conduce y le da el supuesto origen al kichnerismo.
Lo que nos llama la atención a muchos
compañeros es que estas dos posturas que parecen dicotomicas en el debate,
comparten varios núcleos discursivos.
Hacen un salto de fe y buscan los orígenes
del kichnerismo en los albores de los años 2001 y 2002, desconociendo el
contacto fluido que desde mediados de los 90 Néstor tenia con dirigentes y
organizaciones de todo el país y lo que fue la campaña por los hielos
continentales. Acá también desaparece muchas veces el pasado peronista y
pejotista de la conducción del kichnerismo y se salta hasta los años 70 y se
los convierte en “hijos de una generación setentista” pero que desconoce toda
su trayectoria política en los 80 y los 90.
Comparten desde veredas opuestas la idea
un supuesto GEN clasemediero, universitario, progre, como el ADN o heredero de
todo el proceso político kichnerista. Esto muchas veces trae de la mano una
especie de corte histórico entre Néstor y Cristina, como una especie de corte
de clases o hasta de perfiles. Esto demuestra la misma incapacidad o mirada
desvirtuada que suele existir en la separación de Perón y de Evita que se suele
hacer.
Definen al componente alfonsinista o
liberal anti corporativo como unos de los pilares del kichnerismo y hasta se
animan de hablar de la existencia de un espíritu socialdemócrata que los hace
primos hermanos. Esto demuestra el desconocimiento liso y llano de la historia
argentina, por que si algo ha sido inmutable en nuestra historia, es el enemigo
cipayo del pueblo argentino, que enfrentaron los gobiernos populares en cada
época, desde Moreno pasando por Rosas Irigoyen Perón incluso Alfonsín hasta
llegar a los años kichneristas, la oligarquía, los grupos económicos
concentrados y sus variopintos alcahuetes políticos. No es que Rosas haya sido
alfonsinista, sino que ambos combatieron a los mismos enemigos de la patria,
algo muy diferente.
Estos puntos en común demuestran y nos
hablan de los vasos comunicantes que existen en la ideología dominante de los
claustros académicos entre ambas posturas; en el fondo comparten rasgos
liberales que han ido calando en muchos intelectuales y escritores que son
parte viva del stablishment académico de nuestro país. Desde lugares distintos,
con ambiciones contrarias, terminan esmerilando y empobreciendo la lectura
permanente que merece el kichnerismo como proceso político, histórico, cultural
y económico.
Muchos compañeros a contra pelo de estas
desviaciones ideológicas, venimos sintetizando en la práctica misma y
lentamente nos animamos a teorizar sobre el peronismo y el kichnerismo. La
practica militante hace que aprendamos a hacernos cargos de lo bueno, lo malo y
lo contradictorio del campo nacional y popular, el debate y la formación
teórica nos permite comprender y revisar de manera permanente nuestro accionar
y la convicción filosófica de la búsqueda de la felicidad del pueblo y la
grandeza de la patria, nos permite un puente generacional muy largo a través de
lo mejor de las tradiciones populares de nuestra patria.
No sentimos la necesidad obtusa de
tensionar u oponer al peronismo con el kichnerismo, no dejamos de creer que el
peronismo esta contenido dentro del kichnerismo, no dejamos de saber que el
kichnerismo seria imposible sin el peronismo y somos conscientes que cualquier
intento de dividirnos viene apadrinado por lo peor de la historia argentina.
El Mariscal
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