Perón decía que la política es lucha de voluntades, y que la
política nacional siempre es internacional, por lo que nos permitimos ir y
venir permanentemente entre el plano nacional y el continental para ver como
viene la mano.
Definitivamente los padres del nuevo regionalismo han sido Néstor,
Lula y Chávez, proyectando alianzas primero políticas y luego económicas, al
revés del tradicional y paleolítico pensamiento liberal-conservador. Primero la
política, primero los objetivos estratégicos de soberanía y autonomía relativa,
primero la consolidación de un bloque continental para enfrentar un mundo
asediado y devastado por el hambre insaciable de buitres, banqueros y socios
mundiales de un anarco-capitalismo que ya no se banca ni siquiera tener
partidos políticos serviles, sino que apela a intervenciones directas e
indirectas de todo calibre.
En el plano mal llamado domestico (ya que nunca tenemos que ceder
ante el intento de embrutecer y banalizar el debate público que la derecha
intenta permanentemente argumentando que dirigir un país una economía es igual
a como uno administra el hogar o como la famosa “doña rosa” se mueve en el
ámbito domestico) nos encontramos con la misma clave para comprender lo
sucedido en el primer lustro del siglo XXI; la decisión y la voluntad política
antecediéndose al mapa económico y poniéndose por encima de la lucha de
intereses corporativos. Reconstrucción del Estado, de la estatalidad y sus
capacidades efectivas, legitimización profunda de la autoridad pública en la
intervención en todos los planos de la vida social, jerarquización del gobierno
nacional y los ejecutivos provinciales y municipales, son solo alguno aspectos
de lo que vemos que ha significado poner la política por encima y en primer lugar
en la agenda pública y de gobierno. Las virtudes económicas, sociales y
culturales están más que detalladas en miles de escritos que inunda las redes
sociales, tal vez en otro posteo nos explayemos en estas conquistas
irrenunciables.
Entonces tenemos un mismo ordenador en ambos planos, la política.
Puede parecer pasado de moda, desgastado, un lugar común, pero los que la
venimos militando desde antes del 2003 y los que nos sumamos en los albores,
somos protagonistas históricos de lo que ha significado recuperar la política
en su sentido más pleno y recuperar el peronismo como identidad popular
transformadora, y decimos recuperar el peronismo por que volvieron las banderas
que otros habían entregado durante muchísimos años. Analizar y reivindicar, es algo
que tenemos que ejercitar permanentemente, sino como decía Walsh siempre
tenemos que empezar de cero como pueblo.
Pero volvamos a la idea que motiva estas palabras; la política
nacional e internacional como dos caras de una misma moneda, han sido el eje
emancipador, articulador y promotor de los gobiernos populares de este nuevo
siglo en todo el continente; tanto hacia adentro de los países como Argentina,
Bolivia, Brasil, Uruguay, Venezuela, Ecuador, como hacia afuera en torno a la
región, los liderazgos políticos han construido nuevos bloques políticos, donde
la soberanía y la solidaridad han primado por sobre los históricos intereses
que han dominado la región. Peronismo, Izquierdas nacionales y
latinoamericanas, Progresismos reales, han sabido dialogar y construir una
agenda en común con prioridades en común. Lo más espectacular de esto es que
los relatores hegemónicos y sus medios con todos los profetas del odio subidos
a sus barcos en eterna deriva han dicho que todo este proceso viene muriendo año
tras año durante todo este periodo.
Pero sin embargo tenemos que ser conscientes de que la derecha
mundial y regional también juegan con las mismas cartas; la unidad de sus
cimientos tienen cientos de años, el saqueo y consolidación de un mundo
desigual han sido origen en común. Banqueros, Usureros internacionales,
Conglomerados mediáticos, grupos económicos que no dudan en promover guerras y
desastres de todo tipo con tal de garantizar sus cuotas de mercados y
monopolios, y sus aliados vernáculos disfrazados de líderes políticos
opositores a todo lo que huela a autóctono y soberano, no dan puntada sin hilo.
Entonces podemos decir que mientras los diversos gobiernos
populares y progresistas de la región son hijos de la historia viva y a la vez
se parecen mucho a los pueblos que los han elegido, la oposiciones
liberales-conservadoras del continente y del mundo se parecen cada vez mas
entre ellas mismas sufriendo una homogenización profunda por los intereses
transnacionales que las impulsan, financian y construyen ideológicamente.
Unidad en la diversidad, liderazgos fuertemente legitimados,
mayorías electorales, convocatorias populares, son características tanto
nacionales como internacionales de la agenda política que hemos sabido
construir como pueblos activos y protagonistas del momento que nos toca vivir.
Obviamente cada paso que hemos dado a significado luchar contra grandes
intereses, hemos vividos momentos intensos, hemos errado y acertado, y nada ha
sido puro e ideal, es mas podríamos decir que nuestro movimiento ha sido
zigzagueante y contradictorio pero como dice siempre García Linera a la
contradicción no se la niega ni se la combate, se la vive permanentemente en
búsqueda de los objetivos para una sociedad mas justa y soberana.
Si el héroe valido siempre es el colectivo, la unidad política del
campo nacional y popular es la precondición necesaria e ineludible para la
pelea por un pueblo feliz y la grandeza de la patria.
El Mariscal

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